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1.1 Creatividad y Temor:


EL TEMOR IMPIDE LA CREATIVIDAD Y, POR LO MISMO, LA FELICIDAD.
Desde la psiquiatría hasta  la película de animación “Los Croods” de Dreamworks.


Puesto que somos conscientes de la realidad, de nuestra existencia y de los riesgos que ella implica, es normal que muchas veces sintamos miedo. Se trata de miedos sanos que nos alertan y nos permiten inteligentemente “pre-ocuparnos” y “pre-venir”, esto es, idear estrategias para salvar las circunstancias que realmente pueden ser peligrosas y que sólo a un inconsciente no le llevarían al ser precavido. Así, propio del ser humano es sentir un sano miedo ante el riesgo real y, propio del mismo ser humano, es dominar el propio miedo para inteligente y creativamente superar los reales riesgos y no dejarse dominar por ellos.  Enfrentar nuestros miedos, tomar conciencia de ellos, analizar su sentido y evaluarlos, tomar medidas inteligentes y llevarlas a cabo con férrea voluntad.

Lo anterior, nos lleva a distinguir entre miedos sustentados en la realidad o miedos patológicos que requerirán no sólo de educación, valentía y creatividad sino de la colaboración de profesionales especializados: enfermedades como las fobias, angustias, ansiedades, paranoias, ataques de pánico y otras… van más allá de un aprender a enfocar de forma valiente, prudente, esperanzadora y creativa la existencia.

¿Cuándo un miedo es sano? Cuando se asocia a situaciones objetivamente peligrosas que se confrontan y aparece en forma proporcional al posible y real peligro. Así, en la medida que lo peligroso cesa, el saludable miedo también desaparece.  “El miedo normal a un peligro concreto se puede controlar (…): en mi ordenador mental, no utilizo mi programa de miedo para ir de compras en mi barrio, pero lo activo si me voy a la selva o a un barrio peligroso de noche.” (André, Christophe “Psicología del miedo: Temores, angustias y fobias”. Ed Kairos; Barcelona, 2012, P. 21). 

El miedo, como toda emoción, aparece en forma súbita, no voluntaria; lo que nos corresponde hacer una vez surgido es controlarlo… “El miedo es bueno para sobrevivir.  Saber controlar el miedo es bueno para la calidad de vida y para la inteligencia” (Ibíd. 31)  Ansiedad, angustia, pánico, terror pueden surgir como alerta que requerirán de nuestra creatividad no sólo para dominarlos como emociones o estados de ánimo; sino para idear como enfrentar en forma efectiva los reales riesgos y no dejarnos estar que nos impedirá la felicidad.  Precisamente, nuestro Psiquiatra Sergio Peña y Lillo, nos asegura:

“…las mismas actitudes necesarias para una vida feliz son las que permiten el vencimiento del temor y – a la inversa-  los supuestos erróneos que subyacen al miedo son los que impiden el logro de la felicidad”. (Sergio Peña y Lillo. “Temor y Felicidad”. Ed. Universitaria. Chile, 2008.). 
Más adelante, Peña y Lillo aclara:

“el valor no consiste en la ausencia de miedo sino en su vencimiento y sumisión a los dictados de la conciencia ética y a la prudencia de la razón.  Lo que sí ocurre es que el miedo y sus actitudes subyacentes son la raíz genética de la infelicidad, ya que es el temor el que bloquea los impulsos espontáneos de la voluntad y lo que, en definitiva, impide la realización plena y feliz de la vida humana” (ibíd. P. 24)

Luego, refiriéndose al temor o miedo sano, explica:

“El temor, como experiencia psicológica normal, presupone siempre ciertas percepciones falsas de la realidad, que configuran una especie de conciencia equivocada, que es la responsable de la infelicidad.  Estas actitudes que subyacen al temor pueden esquematizarse en cuatro fundamentales, que hemos denominado:
1.     La Anticipación Imaginaria:
2.     La Contaminación del Presente con el Pasado;
3.     La Resistencia al Sufrimiento; y
4.     El Deseo y la Ambición”

Así, Sergio Peña y Lillo, a través de su libro entrega una serie de conocimientos que trascienden la psiquiatría pues son necesarios para todo ser humano que desee, normal y sanamente, ser feliz.  Aunque él relaciona el temor con la felicidad, en nuestro caso, lo vincularemos con la falta de creatividad; pues quien no vence el temor a fracasar, a hacer el ridículo, a ser traicionado, a la soledad, a errar, a ser herido, a la muerte, al dentista, a los violentos embates de la naturaleza, al terrorismo, a la delincuencia y corrupción, a la inestabilidad laboral, a las enfermedades, al envejecimiento, al alejamiento de quienes amamos… quienes no vencemos con fecundidad la existencia, no venceremos los retos de la vida.  Creatividad moral, afectiva, intelectual, social, corporal, fe, esperanza… vencerán nuestro temor a traicionar nuestro ser persona única, íntima, que libremente establece vínculos de comunión diversa (amistad, compañerismo, familia, ciudadanía…), asume principios con los que se compromete, sirve vocacionalmente, labora, cultiva, construye, habita, celebra, juega, cree, se perdona y perdona, respeta lo respetable y tolera lo tolerable, ama…  Veamos brevemente las actitudes que debemos superar para enfrentar con inteligencia creativa nuestros temores:



1. La Anticipación Imaginaria: 
“tendencia a vivir  no en el presente, sino en una proyección fantástica hacia el futuro, lo que abre un horizonte incierto donde es posible el riesgo y la amenaza.” (Ibíd. P. 24)  
No se trata aquí de la sana, normal y necesaria proyección intelectiva que debemos hacer para proyectar en forma inteligente y responsable nuestra vida: La imaginación precisamente nos permite pre-ocuparnos, pre-ver, pre-venir, pro-yectarnos. Nos imaginamos que en tantos años más podremos ejercer profesionalmente y esa imaginación nos permite elaborar –creativamente- un proyecto de vida: estudiar para seguir la profesión anhelada, postular a una beca en el extranjero para tener experiencias imaginadas, adquirir un paraguas antes de que llueva… Debemos tener propósitos, trazar proyectos y para ello usar la imaginación en forma equilibrada, razonable y creativa. 

El problema es exacerbar una imaginación ansiosa expectante, fantástico-monstruosa, sólo negativa, esperando siempre algo desagradable; nutriéndose emocionalmente sólo de situaciones de pérdidas, fracasos, riegos, amenazas, traiciones:

“En la ansiedad expectante del miedo y de la angustia, no se pre-ve sino se pre-vive lo temido” (Ibíd. P. 86) y, a tal punto, que el temor “desorganiza la ejecución de los actos y puede aún, en condiciones extremas, paralizar por completo la conducta” (Ibíd. P. 87).  Se trata de una especie de capacidad destructiva, aniquilante… Curiosamente, dice Peña y Lillo, “esta especie de capacidad creadora del temor es, en cierto modo, paralela a la de la fe, pero de signo contrario.  La fe, como experiencia psíquica, es la esperanza de un bien que se desea y el miedo su contrapartida, la expectación de un mal que atemoriza” (Ibíd. P. 87)

               Esta ansiedad imaginaria negativa, atrapa nuestra conciencia, sometiéndola a un mundo de temor, de angustia,  que le provoca, al mismo tiempo, una especie de fascinación donde ya no hay un intentar salir de ese mundo.  Lo paradojal,  añade nuestro psiquiatra, es que esta anticipación imaginaria nace del pasado: “de la suposición de que volverá a ocurrir lo que ya ha ocurrido”.  (Ibíd. P. 88-89)  Veámoslo.


 2. La Contaminación del Presente con el Pasado:

            “es una exageración emocional de la memoria que lleva a suponer que volverá a ocurrir lo que ya ha ocurrido, impidiendo la percepción ingenua y directa de la experiencia.”  (Ibíd. P. 25)

Se trata de una inclusión ilegítima de las experiencias pasadas. La memoria – como en el caso anterior la imaginación, nos impide ver la realidad. La hipermnesia (memoria excesiva y exagerada) puede transformarse en un factor limitante de la plenitud de la experiencia psíquica del presente y futuro, impidiendo una correcta y sana visión de los  mismos. Sin memoria no tendríamos conciencia de una identidad que subyace y trasciende los acontecimientos de nuestra historia de vida, tampoco entenderíamos el presente ni podríamos reflexionar para proyectar responsablemente nuestro futuro.  El peligro es ser esclavo de los recuerdos, del pasado emocional:

“La memoria están necesaria como perjudicial para la manifestación de la compleja potencialidad de la conciencia del hombre; y si bien sostiene y da continuidad al pensamiento, también lo limita y lo aprisiona, debilitando la curiosidad y el asombro, elementos esenciales de su actividad creativa. (…)
En realidad, el psiquismo sólo debiera apoyarse en la memoria, pero sin permitir que ésta lo aprisione en el recuerdo.  Lo creativo,  en cualquiera de las áreas de su manifestación, es siempre una intuición de lo que aún no ha sido configurado y surge, precisamente, desde ese fondo del psiquismo que puede ser bloqueado por la memoria.  Hemos dicho  que sin el pasado no son comprensibles el hombre ni su historia, pero la fuerza dinámica de la creatividad de la conciencia no está en la memoria sino en la percepción de lo novedoso y de lo original” (Ibíd. P. 94-95)


Debemos vivir las experiencias presentes, vivenciar lo único de ellas, lo que las distingue de toda otra anterior y futura o no viviremos realmente… No pensaremos sino prejuzgaremos, cerrados a veces en edades muy tempranas…  Hay tanta vida no vivida, tanta vida muerta… decía Vicente Huidobro.  Hay tanta incomunicación, desolación, incapacidad de encuentro consigo mismo  y con los demás… Vidas llenas de malezas que impiden que den sanos frutos; malezas sembradas por otros en mentes a veces infantiles, llenas “de conversaciones, de prejuicios y de normas aprendidas que pudieron ser útiles en su infancia o juventud, pero que ahora entorpecen la plenitud de la vida adulta”.  El envejecimiento del alma, no tiene que ver con el paso cronológico de los años.  Hay vidas juveniles ya mustias, cerradas, no creativas, no abiertas al asombro, a lo original de cada experiencia aún no vivida… Desesperanzado, deprimido, sin creatividad, el ser humano –cualquiera sea su instrucción y edad- dará la espalda al presente y futuro; no quedándole más alternativa que someterse a la ficción de paisajes y horizontes fantasmagóricos que intentan repetir tiempos ya no existentes…

“Quien no hubiera tenido experiencias ingratas o dolorosas difícilmente podría concebir el temor (…) para superar el miedo el hombre debe ser capaz, primero de dar la espalda a su pasado y, por así decirlo, “saltar más allá de su propia sombra”; esa sombra que hace percibir tinieblas donde ya hay sólo luz” (Ibíd. P. 94)  Por algo en el cine, para que el espectador sienta temor, tristeza, soledad, abandono, se usan colores sombríos, tinieblas; es más,  para hacer aparecer  la figura monstruosa más grande más temible, se alargará su sombra… lo que no es.
   
3. La Resistencia al Sufrimiento:

 es el rechazo del dolor inevitable de toda existencia y supone  una conciencia pusilánime ante la adversidad que impide al hombre la aceptación irrestricta de su vida y que, paradojalmente, a través de una especie de círculo vicioso, origina por sí misma la desdicha que pretende evitar”. (Ibíd. P. 25) 

El miedo al dolor nos acobarda ante los retos y sufrimientos  propios de toda vida.  Madurar, educarse, perfeccionarse como persona, consolidarse, implica unir la fuerza de la voluntad, el amor a la razón.  Sócrates decía que ser sabio era “vencerse a sí mismo”, esto es,  superarse día a día, superar las  debilidades, el miedo a sufrir.  La película biográfica “Shadowlands” (Tierra de sombras), expone muy bien el miedo a sufrir y a amar del famoso filósofo, teólogo y escritor C.S. Lewis -conocido masivamente por sus Crónicas de Narnia, experto en el amor y el dolor.  Debe vencer su miedo y para ello aceptarlo:

“saber de qué están hechos y explorarlos paso a paso, para así poder develar su contenido y significado.  Al aceptar el temor no sólo tiende a desvanecerse, sino que además se convierte en experiencia enriquecedora y en madurez personal (…) El dolor y el sufrimiento son reales y sería absurdo intentar negarlos. (…) Aprender a ser hombre requiere comprender el sentido del dolor…” (Ibíd. P. 103).

 Es entonces cuando aparece la salvadora esperanza,  la providencia, el  que todo tiene un sentido que a lo mejor aún no percibimos y la certeza de que cada dolor superado nos va haciendo cada vez más fuertes.  Muchas veces nuestro dolor evita o disminuye el dolor de otros.  Ahora bien, para quien es persona de fe, el dolor tiene un sentido superior, es prueba o forma parte de un plan divino que en un principio el ser humano no entiende pues es oscuro para la razón pero no para la fe.  Para quien no tiene fe, el dolor se entiende bajo el amparo del amor…

Vivimos una época de calmantes para el dolor, de diversas formas obtener placer químico o físico, ofrecidos como sucedáneos comprables de una supuesta felicidad. Al huir del dolor, del sacrificio, huimos de la posibilidad de amar y de soñar, de anhelar, de la superación de obstáculos que nos fortalece.  La creatividad se esfuma entre el humo y las sombras de la inmediatez del placer o del mero pasar y el temor se esconde bajo la apariencia del bullicio, la ira, el abandono, la negligencia, el pasotismo, la desvinculación o el escondrijo del anonimato.


4. El Deseo y la Ambición:

“En realidad, sólo podemos sentir temor ante lo que atesoramos, sea la vida, la salud, la seguridad, la compañía, el amor propio,  el éxito o el prestigio persona.  El miedo no es sino la vertiente cóncava de la esperanza y la propia etimología  del vocablo ansiedad designa, indistintamente, la impaciencia por lo temido y por lo anhelado” (Ibíd P. 107 – 108)

Es el deseo como querer, como posesión, como ambición, como dominio, lo que hace al hombre anhelar y al mismo tiempo temer perder lo adquirido: poder económico, social, político, fama… Todo rebajado al nivel de producto, cosa, medio, utilidad, negocio… Placer, poder y prestigio, son las tentaciones que desbordan los deseos y ambiciones más allá de los justos anhelos y del amor.  Se trata, dice Peña y Lillo, de “la lucha del hombre contra las proyecciones de su propia sombra, que no es sino su luz interior interceptada y que ya no ilumina lo que debiera iluminar”. (Ibíd. P. 116).  Es la traición del ser que somos por el tener, la traición del amar –fuente de felicidad- por la egolatría.

No confundamos la proyección del ser en la obra que expresa todo lo que el ser puede ofrecer de sí a través de una existencia que es dedicada; con el mero compra venta que negocia su ser a la mejor ganancia…  “deben diferenciarse los deseos inferiores, que sólo anhelan la posesión de bienes materiales o el dominio de los otros y los deseos superiores, que buscan el crecimiento y el desarrollo pleno de la personalidad” (Ibíd. 112)

El temor sano no sabido llevar, puede someter nuestra creatividad y perdernos en el abandono de nosotros mismos… Una mirada amorosa de nosotros mismos y de los demás, puede llevarnos hasta lo íntimo del ser que  necesita para no ahogarse de la creatividad primera y la más difícil: Ser artistas de nuestra propia existencia.



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1.3 Atributos de la Creatividad:


Atributos de la creatividad

1.   Originalidad: Ideación e inspiración acorde un sentido o finalidad constructivos.

            Lo originado, la obra creativa –material o inmaterial- para ser tal tiene su génesis en la persona; en su carácter de ser único.  Ello hace que su poema, idea, forma de saludar, de comunicarse… sean únicas y únicas también en cada instante de la existencia…  En la creatividad no se habla, por lo tanto de productos que, por lo mismo, son reproducibles; donde el primero que lo ideó es el creador y los demás sus imitadores o reproductores…

            Por ello, para entender una obra creativa, debemos re-crearla y no reproducirla… es el caso de las obras de Arte, que sólo son recreables y no reproducibles: Para entender, vivenciar la música de Beethoven, no es suficiente hacer uso de la técnica musical y reproducir la melodía, debemos interpretarla: el pianista interpreta la Sinfonía y el espectador también la recrea, haciéndola surgir en su alma…. Por ello, no es suficiente tener capacidad auditiva para gozar de una obra musical; se debe tener alma.  Se debe actuar desde sí tanto para crear como para recrear, revivir, valorar… una obra de arte, un invento tan grandioso como la iluminación o un acto de generosidad humana, un gesto amable, un sacrificio, el dolor de una partida, la inocencia y debilidad de un niño...  José Saramago, en su novela “Ensayo Sobre La Ceguera” – llevada creativamente al Cine, bajo el título “Blidness”, dirigida por Fernando Meirelles, en una coproducción entre Brasil-Canadá-Japón- nos aconseja: “Si puedes mirar, ve.  Si puedes ver, repara”.

 - “¿Por qué nos hemos quedado ciegos? No lo sé, quizá un día lleguemos a saber la razón…
- ¿Quieres que te diga lo que estoy pensando’
- Dime.
- Creo que no nos quedamos ciegos; creo que estamos ciegos.  Ciegos que ven.  Ciegos que,             viendo, no ven” (Último diálogo de la novela de Saramago)

            El ver es un acto creativo; mirar, no… ¿Cuánto vemos, cuando miramos?  En el film “Te doy mis ojos”, la mujer – constantemente violentada por su marido- debe llegar al máximo de degradación para darse cuenta que está ciega… que no había querido ver en qué se había convertido… Por ello dice “Hace tanto tiempo que no me he visto…”

La originalidad de la creatividad, alude a que el pensamiento, el gesto… el poema, surgen en una situación de inspiración, esto es, desde la fuente misma del ser; por ello, sólo puede ser auténtica y desear lo constructivo: su finalidad debe ser descubrir o comunicar la verdad, crear y entregar belleza, cultivar la naturaleza, educar/se, amar…  Inspirar, expirar… Acoger la realidad, nutrirse de sí y de la belleza del Universo o del mundo más cercano para luego ofrecer, comunicar, dar cuerpo a la obra surgida de la inspiración… Al servicio de la obra pondrá el creador  todas sus potencialidades: no al servicio de sí, sino de una finalidad que lo trasciende… El Director del coro dirige la interpretación de la obra; los cantantes suavizan el tono… lo disminuyen para dar paso a que resalte el solo… interesa la obra y no lucirse: el lucimiento está en el respeto de lo creado.  El maestro, acomoda su lenguaje y ejemplos al nivel del niño…

            En la creatividad hay estilo; el estilo único que le otorga cada persona, en un momento único de su vida… Por ello, las modas no van con el creativo: pues el creativo habita el mundo desde sí.  Difícil tarea donde se siguen modas sin discriminación: modas no sólo de vestir, sino de comportarse consigo y con los demás, modas violentas, irrespetuosas de la intimidad y privacidad, modas de inmadurez, de ceguera, de evasión, de ideas…

2. Flexibilidad (plasticidad) por oposición a rigidez, inmovilidad, anquilosamiento del pensar o cierre de la actitud de ser. 
            Se trata de una plasticidad existencial, de apertura a lo diverso como posibilidad de perfeccionamiento.   No se trata de ir tras lo nuevo por ser nuevo – la innovación por la innovación nos haría caer fácilmente en sin sentidos, en absurdos, en destructivos. 
            Es interesante que hoy la neurociencia, con todo el avance de la tecnología de síntesis de imagenes funciones del cerebro, avala biológicamente esta flexibilidad:
            “plasticidad se refiere a la capacidad del cerebro para cambiar.  Hasta hace muy pocos años, la mayoría de los neurocientíficos creían que la plasticidad cesaba rápidamente durante la adolescencia, o los primeros años de la edad adulta como más tarde; a partir de ese momento quedaba fijada la estructura del cerebro, lo mismo que sus funciones.(…)
                  Ahora hemos comprendido que nuestro cerebro no está limitado por unas consideraciones que son más apropiadas para las máquinas.  El estado de salud del cerebro no lo determinan unas leyes mecánicas, sino los pensamientos, los sentimientos y las acciones.  Ahora sabemos, además, que el cerebro nunca pierde su capacidad para transformarse a sí mismo a partir de la experiencia, y que esa transformación puede producirse en un lapso muy breve.  El cerebro de usted es diferente hoy de lo que era ayer.  La diferencia deriva del efecto de las experiencias de ayer y de hoy sobre ese cerebro, así comk de los pensamientos y los sentimientos que ha albergado en el decurso de las últimas 24 horas.  Hay que concebir dicho órgano, por tanto, como una obra en curso, y que retiene su capacidad para cambiar, su plasticidad, durante toda la vida de su “propietario”  (Neurólogo y neuropsiquiatra Richard Restak. “Nuestro Nuevo Cerebro”, Ed. Urano, Barcelona, 2005, P. 21)
                        El automatismo atenta contra la plasticidad creativa; que simplifica la realidad al máximo pues para dar una respuesta automática la descontextualiza, se cierra a lo sorprendente, a la dinámica interna y de interrelaciones de un Universo y mundos transfigurándose…  El automatismo se cierra a encontrarse con algo distinto; por ello se niega a mirar y ver, a indagar, a descubrir, a perfeccionarse, a encontrarse con el misterio, con lo insondable, lo incierto, la complejidad…   La flexibilidad nos mantiene en alerta, es indagadora, pregunta, descubre posibilidades, busca nuevas y mejores soluciones, otra forma de enfrentar los conflictos, otros sentidos; no precipita la respuesta automática, el prejuicio…  El automatismo, contrario a la flexibilidad, a la apertura, al crecimiento,  no idea, repite… se hace esclavo de preconcepciones; de ahí su rigidez y falta de flexibilidad.  
            La flexibilidad creativa juega mentalmente con la realidad,  trata de hacer ordenaciones distintas, clasificaciones diversas, otorgarle otras funciones, otros sentidos, modificarla o innovarla.   Está dispuesto a recibir informaciones nuevas; no se opone a encontrar en zonas más profundas la complementariedad de lo que en una mirada más superficial aparece incomprensible o contradictorio.  Para una persona creativa, una visión distinta a la propia, le es siempre enriquecedora; ya porque le hace revisar y consolidar su propia perspectiva; ya  porque le permite descubrir un matiz no visto desde la propia situación… La flexibilidad, permite una reinterpretación del contexto y de nosotros en él…
            De acuerdo con lo expuesto, el profesor educador debiera dar siempre importancia al proceso y no necesariamente al resultado; en la medida que está ante alguien que está aprendiendo…    La sabiduría del aprendiz es aprender del propio error y del error de los demás.
            En los diversos filmes sugeridos o por sugerir, podremos ver cómo, sin importar las edades, para realizarse en la vida se requiere mantener una flexibilidad creativa… Flexibilidad creativa pues nada sería más destructivo que hacer uso de esa flexibilidad para experimentar caminos de autodestrucción o destrucción de los demás; muchas veces sin posibilidad de retorno; pues terminan por destruir toda creatividad o quitar la vida; ya lenta; ya fulminantemente.
            Por ello, la flexibilidad como propio de la actitud, actuar y hacer creativos ratifica lo expuesto: nos lleva a romper con los métodos, temas, planteamientos, obras preestablecidas; no en una actitud protestataria sino propositiva, de estar seguros que siempre se puede hacer algo mejor… No tampoco con una idea de perfeccionismo sino de perfeccionamiento, para que nuestras existencias o las de los demás sean mejores  ¿Qué dice esto a los educadores?

3.   Sensibilidad y capacidad de encuentro como fuente de creatividad.

                  “Creatividad significa recibir activamente posibilidades fecundas en orden a dar origen a algo nuevo que encierra un valor. La creatividad es dual dialógica. Implica la apertura del sujeto creador a realidades que son distintas de él y en principio distantes, externas, extrañas, ajenas, pero que pueden llegar a serle íntimas, sin dejar de ser distintas (…)
El encuentro implica mucho más que la vecindad espacial.  Un objeto puede yuxtaponerse a otro o a otra persona y no se encuentra con ellos. (…) Tampoco el choque es un encuentro.   Se reduce a una colisión de seres (…) Suele entenderse por encuentro la experiencia reversible que se da entre seres personales”  (Alfonso López Quintás.  “Cómo lograr una formación integral” Ed. San Pablo. España. 1996. P. 47)

Encontrarse implica ser capaz de acoger en nuestro ser una realidad sin fusionarla con la nuestra; sin embargo, creando un juego interverante con ella. El tú con quien me encuentro puede estar espacialmente distante; sin embargo, lo acojo en mi intimidad y en un lenguaje “cordial”, de sentimientos, admiración, asombro, éxtasis, palabras, imágenes, recuerdos, música y silencios…  me encuentro contigo o nos encontramos…  El encuentro se da entre la palabra y el silencio desde la cual brota y hasta el cual se dirige… Como dice López Quintás: La cháchara no requiere de silencio porque nada importante transmite; es solo bla, bla, bla… ruido… El lenguaje auténtico, es presencia y creación de encuentro; requiere que sea acogido… escuchado…

“¿No habéis entrado alguna vez en un bosque muy grande, sobrecogidos por aquella quietud llena de vida que parece una adoración de toda la Tierra? Así adoran las almas de los enamorados en el brillo silencioso de las miradas. (...) Así hablan también los poetas. Porque ellos son como enamorados de todo lo del mundo, y también miran y se estremecen mucho antes de hablar. Míranlo todo y se encantan, y después cierran los ojos y hablan en la fiebre: entonces dicen alguna palabra creadora, y semejantes a Dios en el primer día, de su caos brota la luz. Por esto la palabra del poeta brota con ritmo y luz, con el ritmo luminoso de la belleza: éste es el hechizo del verso, único lenguaje verdadero del hombre". (Palabras de  Juan Maragal, citadas por A. López Quintás, en uno de los módulos de su curso “Literatura, creatividad y formación ética”, expuesto en la web  http://cerezo.pntic.mec.es/~alopez84/curso/modulo1/lecti65.html#005
           
De ahí la importancia del lenguaje, no sólo por ser medio de comunicación de ideas sino por su capacidad creadora de ámbitos de encuentro, que elevan las realidades a un sentido superior… Por ello, el lenguaje científico no es el apropiado para crear un ámbito de encuentro entre amantes… Mal haría el oftalmólogo si a la mirada de la amada intentando crear una situación de encuentro íntimo, el respondiera con un “tu cristalino tiene una deformación”.  Mientras uno se intenta mover en un nivel personal, ambital; el otro rebaja la comunicación a un nivel objetual, de exterioridad o yuxtaposición, de distanciamiento.  No todo lenguaje es creativo; pues quien le otorga creatividad es la persona; por lo mismo, puede ser, contrariamente, destructivo.  Así, ocurre con la pornografía, que hace grosero lo que debía tener carácter de dignidad, intimidad: es despersonalizante. 



Arte Poética

Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

“Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema.

Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.
El Poeta es un pequeño Dios.
                                                                                                                                 
 Vicente Huidobro
                                                                                                                              1916


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1.2 Creatividad y Violencia:


LA MIRADA VIOLENTA V/S LA MIRADA CREATIVA


“Reducir una acción que es creativa a pura fascinación es una operación violenta y fuente de violencia”.  (Alfonso López Quintás. “Blog  “Tendencias21 sobre formación en creatividad y valores” 01 Nov. 2.011) 

Es fácil escuchar las frases “estoy fascinado” o “estoy sub-yugado”.  A veces las pronunciamos sin saber su real significado y le damos el sentido de “ad-miración”; pero con ellas queremos decir algo absolutamente contrario: La admiración es un mirar hacia, implica respeto por lo ad-mirado: Un situarse frente a la realidad para dejarla ser… Se trata de un situarse ni tan distante que implique indiferencia, distanciamiento; ni tan cerca que implique intromisión, apoderamiento o fusión.  Quienes se aman – parejas, amigos, padres e hijos, etc. – no sólo permiten a otro ser sino que le impulsan e inspiran a ser; tampoco se fusionan con ellos de tal modo dejar de ser…  El fascinado está encandilado, enceguecido, perdido a sí mismo, ante una realidad que lo sub-yuga, esto es, lo esclaviza bajo su yugo… Deslumbrado, encandilado,  se desvalora a sí mismo: se anula su poder de diálogo porque ya no hay dos sino uno apoderado del otro…  Un dueño y una persona reducida a su medio de consumo. 

Es fácil confundir la sensación de vértigo que provoca la fascinación, con su contrario, el éxtasis, que provoca la felicidad.  Desgraciadamente, hoy se usa la palabra éxtasis como nombre de una droga que provoca  todo lo contrario: vértigo. En el vértigo hay una entrega pasiva a aquello que lo produce, un dejarse llevar, un abandonarse… Puede ser el poder, la avaricia, el juego, el erotismo, cualquier droga…  Cae en esta misma sensación el dominante y el dominado; pues, en sentido estricto, ambos son dominados por lo que les sub-yuga.  Es el caso de Camille Claudel que, fascinada por el escultor Auguste Rodin  a quien conoce a los 19 años y elige como maestro.  Camille, teniendo gran genialidad como escultora, se deja arrastrar por Rodin en una fascinación que la abarca a ella por completo y borra todo límite: él no la ama; la usa como objeto de inspiración… Ella destrozará toda su obra;  sus esculturas y el hijo que espera de él… Para ella, todo el mundo gira entorno a Rodin; con él y sin él, es nada… Esta fascinación u obsesión le recluirá en un psiquiátrico donde vivirá sus últimos 30 años (más de la mitad de su vida).  A su muerte, la familia la enterrará en una tumba sin nombre…  El año 1988, se hizo una película biográfica: Camille Claudel, Francia, Dir. Bruno Nuytten.  El 2013, se hará otro film francés, dirigido por  Bruno Dumon, que narrará algunos días de su estadía en el psiquiátrico.

Es interesante que una de las esculturas de Camille, salvadas de su destrucción,  llamada “La edad madura”, expresa su relación con el escultor: Ella, de rodillas, implorante, intentando retenerlo; tras él, como una sombra, la esposa quien siempre supo -pero a quien nunca importó- la relación que él tuvo con Camille; pues también tenía claro que para él cada mujer era una de tantas…





El vértigo lleva a la pérdida de la creatividad más fundamental: la del ser y, consecuentemente, del encuentro con lo que escapa a una mirada objetual (como objeto, como cosa) de la realidad. El descubrimiento de sí mismo y de los demás, de todo lo personal y del sentido de cada realidad en el Universo y en nuestros mundos, exige de una actitud, mirada, entendimiento y comunicación creativos.  Pues sólo la creatividad – la sensibilidad, la intuición, el amor humilde y generoso- nos permite acceder a lo esencial, a lo invisible a los sentidos y a la mera razón lógica.  Quien está frente a nosotros es quien es; no sólo lo que ha hecho o hace; sino lo que puede hacer porque ya lo es. Sólo que en potencia.   Es la mirada que hace el Quijote de Dulcinea, la que le hace exclamar “Mi bella dama”, porque su mirada de amor – siempre fecunda- le permite descubrir lo que ella misma no ha descubierto de sí. El trato de los demás, la violencia de los demás y de ella para consigo misma, ocultan la dignidad y belleza de su ser, que aparece para el hidalgo caballero. 

Habitamos el mundo, esto es, lo personalizamos… Ya no es “él” o “ella”, es “nuestro” o “mi  hijo-a, amigo-a, esposo-a”; no es “una casa o espacio”, es “mi o nuestro hogar, escuela, templo, barrio, país…”; no es un lienzo, es “mi bandera”, es “nuestro símbolo de amor”, “nuestra canción”, “nuestro patrimonio”, “un recuerdo…”…  Todos los ejemplos mencionados implican una actitud, mirada, encuentro, lenguaje creativos…  Los diccionarios están llenos de significados: mi (adjetivo posesivo), gato (mamífero carnicero, lengua áspera…etc.).  Son conceptos,  significados abstractos, universales, creados para una comunicación abstracta universal… Pero cuando yo digo “Mi gato”, sólo yo y quien realmente me conozca, podrá saber cuál es el sentido de mis palabras; un sentido único, personal, real; donde “mi” no es adjetivo posesivo  (de adueñamiento) sino de historia de existencias compartidas y “gato” ya no es un animal reemplazable, sino único, precisamente por ese “mi”  …  Por ello, en la medida que no nos demos el tiempo y espacio para escucharnos, es claro que habrá mucha violencia; mucha más y más profunda que la que aparece en las noticias…

Uno de los filósofos que siempre ha estado preocupado de la educación, habla de lo que llama Analfabetismo de segundo grado.  El primer analfabetismo, nos dice, es no saber el significado de los términos; el segundo, es cuando no se capta el sentido profundo de las palabras.  En el cuadro “La muerte de Sócrates” del artista francés Jacques-Louis David (1787), a los pie de la cama en la cual se encuentra Sócrates, quien está pronto a tomar la cicuta, aparece Platón; con una túnica blanca igual a la del maestro y dibujado como un anciano… En la realidad “hecho, dato, cosa”, Platón no asistió a la muerte de Sócrates, pues enfermó de dolor… A partir de entonces, él debería asumir el lugar del maestro… Sin estar físicamente presente, estaba y, a pesar de que su edad biológica era de veintiún años, ese día, la experiencia de una de las mayores injusticias cometidas, le hizo vivir de golpe muchos años…

“No conocer el lenguaje de la vida creativa acarrea males sin cuento al hombre porque lo mantiene desinformado respecto a lo que debe hacer para realizarse cabalmente. Pero este tipo de analfabetismo no da la cara. Colapsa la vida personal, no permite darle su sentido pleno, y esto significa un infortunio para quien tenga una idea clara de los valores. Pero la gente apenas repara en ello debido a que dispone de bastante información y ésta se confunde fácilmente con la formación por cuanto permite hablar y opinar con soltura.
Si se piensa de modo riguroso, se advierte claramente que la mera información no suple en modo alguno a la formación. Lamentablemente, hoy se estima a veces más la información superficial que la formación profunda. Estar informado supone cierto tipo de dominio de la realidad. El frenesí informativo actual está en buena medida inspirado por el ideal de la posesión: se ansía poseer información. Saberlo todo es una forma de poder. De ahí que la libertad de información y expresión, malentendida como algo absoluto, se enfrente a menudo con el derecho a la intimidad de los ciudadanos y los grupos sociales.” (Ibíd.)

Los objetos y los ámbitos: La creatividad nos exige trascender los cuerpos, los objetos –con mayor razón en lo personal, aunque no exclusivamente, pues somos responsables de la naturaleza.  López Quintás distingue entre ver y moverse entre objetos (realidades tangibles, fácilmente captables pues se imponen a los sentidos o al instrumental que es una prolongación de los mismos)  y los ámbitos.  Con los objetos nos relacionamos; con los ámbitos nos encontramos y creamos o recreamos:

“Tomo en la mano una partitura de la Quinta Sinfonía de Beethoven.  En un aspecto, es un objeto, porque pesa, tiene unas delimitaciones precisas, se compone de materia, puede ser agarrada con la mano, está aquí y no en otro sitio, sirve incluso para hacer fuego. Pero, en cuanto figuran en ella ciertos signos que expresan una obra musical, esto que tengo ante mí no es un objeto; no es pesable, asible, medible, localizable en un solo lugar. ¿Dónde se halla la Quinta Sinfonía en cuanto obra de arte? (…) Pero el manuscrito no es la sinfonía. Esta sólo existe en el lugar y momento en el que es debidamente interpretada. La sinfonía como tal no está sometida a un tiempo y espacio físicos. Por eso puede estar al mismo tiempo en lugares muy diferentes, en todos aquellos en los que sea debidamente interpretada. Tiene un modo de realidad distinto al de los objetos, al de la partitura considerada como objeto.
Vemos cómo una misma realidad -la partitura- presenta dos vertientes: una objetiva, otra ambital. Y ambas se necesitan y complementan; se integran. Pero ¿quién sabe integrarlas? El que conoce el lenguaje musical y no se queda en las meras apariencias, antes penetra hasta el fondo. El que no sabe leer una partitura ve esta realidad que sostengo en la mano como un mero objeto. La reduce de valor, la degrada, la empobrece, la despoja de su sentido cabal para reducirla a un mero significado: el que tiene una realidad que presenta condiciones tales como arder, pesar, ocupar un espacio, ser manejable...” (A. López Quintás. Módulo “Ejercicios para descubrir los ámbitos y características”  http://cerezo.pntic.mec.es/~alopez84/curso/modulo1/lectio15.html)

Esta diferencia entre “objeto” y “ámbito”, nos lleva a distinguir, en el mismo sentido, entre:  a)  “significado” y “sentido”, b) “dato o hecho” y “acontecimiento”, c) “producto o reproducción” y “creación, recreación o interpretación o procreación”, d) “lenguaje prosaico” y “lenguaje creativo o poético”, e) “conocimiento de los objetos o cosas” y “conocimiento de las personas”…

Producto de la realización creativa, el ser humano asciende, se realiza; es lo que se llama "éxtasis", a menudo confundido con las fuertes sensaciones de vértigo que llevan al ser humano por una caída, decadencia, desmoronamiento... Ya sin voluntad, dominado por pasiones que lo esclavizan, sub-yugado, cae al vacío...  Una vez más Alfonso López Quintás nos aclara: "Sobrevolemos esta breve descripción. El proceso de vértigo es falaz y traidor: nos promete, al principio, una vida intensa y cumplida, y nos lanza súbitamente por una pendiente de excitaciones crecientes, que no hacen sino apegarnos al mundo fascinante de las sensaciones (nivel 1) y alejarnos irremediablemente de la vida creativa y del ideal de la unidad (niveles 2 y 3). http://www.jp2madrid.org/jp2madrid/documentos/coleccion_educar_amor/EDUCAR_09015.pdf


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